Cuando el Señor vino al mundo, no vino a servir ni convivir con el poder romano, sino más bien vino a servir a los humildes y desamparados, a traerles el evangelio, sanarles, a saciar su hambre y a darles sobre todo fe y esperanza. Es inaudito e incomprensible como algunos sacerdotes puedan ser tan mezquinos, miopes y miserables en su accionar, pero por sobre todo, en su forma de palpar y apreciar la realidad nacional, Uno de los casos concretos que voy a mencionar ahora es el del padre José Gramunt de Moragas S.J. de quien considero vacías, apresuradas y lamentables muchas de sus apreciaciones editoriales en sus notas de prensa por el periódico La Razón (medio de una transnacional española de prensa y opositora tenaz al gobierno de Evo Morales). Muchos curas actuales están cegados por su jerarquía y privilegiada posición de elite, de lujos y opulencia en los cuales se desenvuelven y desempeñan su rol y servicio “pastoral”, muchos de ellos son mas “neoliberales, capitalistas y además pro imperialistas” que cualquiera, Al parecer no tienen la mas remota idea en sus cabezas de cómo subsisten los mas relegados, pero mucho menos aún, tienen la experiencia de haber pasado la verdadera necesidad (de quizás haber vivido y sentido el hambre en carne propia), o ver la triste vivencia de la pobreza imperante en gran parte del área rural de nuestro país, donde la postergación y la extrema miseria es el pan de cada día de mucha gente que sufre. Es fácil opinar sin saber ni tener la experiencia de haber sufrido la discriminación, el sometimiento y la constante postergación. Es sumamente fácil ignorar a gente que siempre ha vivido olvidada sin la más mínima ayuda o asistencia.Enlace Permanente de esta entrada




























