Muchos malos y mediocres comunicadores en Bolivia piensan que el estar frente a un micrófono o a unas cámaras de TV les da todo el derecho de atribuirse y tomarse muchas licencias tal y cual fueran unos burdos dictadores mediáticos, por lo cual insultan, hostigan, atropellan, tergiversan la verdad, mienten abiertamente, difaman, inducen ideología sectaria, hacen oposición intransigente y por sobre todo, hacen dictadura mediática de opinión, porque usan su espacio televisivo y cobertura mediática como un aparato ideológico para politizar e inducir una falsa visión, ideología, afinidad, aculturamiento, transculturización, desprecio de la identidad nacional, etc.Enlace Permanente de esta entrada


























