Noam Chomsky discurre acerca de la manera en la que el lenguaje es aprehendido por los niños desde temprana edad en su libro '
Language and Problems of Knowledge, Managua Lectures'. Los componentes semánticos que los niños utilizan, según Chomsky, son incluidos en su conversación de manera tan natural que los padres no necesitan explicar las razones por las que, por ejemplo, se pueda cambiar 'a sí mismo' por el pronombre reflexivo 'se' en la oración 'Juan se corta el cabello' o porqué es semánticamente incorrecto escribir 'Juan cortase el cabello' y de cómo esta oración cambia completamente de sentido en determinadas circunstancias. Lo más impresionante del asunto es que en casi la totalidad de lenguas existentes (incluso lenguajes asiáticos) este aprendizaje tenga una génesis con las mismas características comunes a los otros lenguajes aún cuando los elementos compositivos de los mismos sean diferentes.
Una amiga presentó recientemente un trabajo en donde se estudian las diferentes maneras de interacción existentes entre los diferentes dominios cognitivos del lenguaje y cómo podría ser posible replicarlos; en otras palabras, si se pudiera imitar la manera en la que las habilidades comunicativas de las personas son elaboradas la Inteligencia Artificial sería una realidad cada vez menos lejana a la ciencia ficción y más cercana a la nuestra. Hace algunos años atrás, cuando la película homónima de Spielberg salió al mercado, algunos científicos entusiastas implementaron en la red un 'robot' capaz de conversar con las potenciales personas que ingresaran al sitio de la película (lastimosamente ya está dado de baja pero mantienen una página con el proyecto original llamado
ALICE al que todavía se puede acceder). Aunque la conversación resultaba un poco atropellada, era posible mantener una charla racional por un tiempo considerable si es que se podía entender la manera de interactuar con la máquina. Este 'chatbot' utiliza lo que es conocido como efecto
ELIZA para interactuar con sus eventuales 'chateadores' humanos, aunque luego de unas cuantas preguntas el sistema es incapaz de seguir las complejas variaciones del lenguaje que utilizamos y simplemente colapsa en un interminable loop.
Desde la película ya han pasado varios años, y, una conversación verdadera con un robot todavía no es posible, quizás debido a que en las máquinas, a diferencia del lenguaje evolutivo en seres humanos estudiado por Chomsky, un lenguaje como tal no ha tenido la oportunidad de desarrollarse en ellas de manera espontánea. Sin embargo, y esto sí es cada vez más posible, la utilización de recursos informáticos y tecnología digital están cada vez más al alcance de los seres humanos permitiendo, por ejemplo, la recopilación de información, su retransmisión y su distribución masiva dentro de una gigantesca red de comunicación que no sólo se limita al internet sino al resto de medios de comunicación convencionales -aunque ya nadie duda de que el internet terminará imponiéndose en todos los campos. Quizás el ejemplo más distintivo está en lo que es conocido como la web 2.0. Gigantescas bases de datos (información codificada electrónicamente) permiten a cualquier internauta el poder consultar una infinidad de tópicos en tiempo real tan sólo tecleando la palabra buscada en Google o en Wikipedia. Esta última, gracias al espíritu de colaboración entre escritores, se ha ganado una respetable credibilidad demostrada incluso de manera tangible en un
estudio publicado por la revista científica
Nature, esto muy a pesar de que algunas enciclopedias más 'formales', como la Británica, hayan pegado el grito al cielo y
atacado a la mencionada revista por el simple hecho de haberlas comparado, y además, por haber demostrado que ambas tienen una respetable equivalencia en su contenido, de tal manera que cualquiera puede ser considerada referencia válida con similares criterios de confiabilidad y exactitud. La única diferencia es que la Británica tarda demasiados años en ser editada, con el consiguiente 'envejecimiento' de su información; mientras que, Wikipedia, la enciclopedia que todos pueden editar, es constantemente actualizada y está al alcance de todos con tan sólo unos golpes de teclado.
Lo cierto es que los métodos tradicionales de almacenamiento y difusión de información están dando paso a una nueva forma de mantenerse comunicado, informado y, lo que es más impresionante, al tanto de lo que sucede en el mundo de manera casi instantánea. Lo único que falta para completar esta transición es el enlace adecuado que haga de puente entre usuarios (seres humanos, servidores de internet, buscadores, etc.) y las cada vez más gigantescas bases de datos y servidores del mundo virtual y todo su entramado criptológico que las hacen muchas veces inaccesibles al usuario común. La mejor manera, creo yo, sigue siendo el simple hecho de compartir el conocimiento sin prejuicios ni restricciones por lo que todo depende de cómo querramos entender esa información, su difusión y su utilización. Quizá todo puede resumirse a la manera de razonar de
Peter Murray: hacer de todo ese conocimiento algo para todos, 'open data, open source and open standards'.