Fue hace ya unas cuantas semanas que la hice pero me entraron ganas de ponerla acá, en el blog más descuidado del mundo (por ahora).
La cosa fue así, luego de un mail y una llamada con la relacionadora de la Embajada Francesa, la buena de Valerie me llamó el viernes casi a las once de la noche:
-Mañana a las diez de la mañana tienes la entrevista, ni un minuto tarde.
Yo ya estaba resignado a conformarme con la conferencia de prensa a las siete de la mañana en Palacio de Gobierno, la noticia hizo que se me pase la pena de que rifaba mi viernes porque al día siguiente tenìa turno (además, igual me fui a dar unas vueltas esa noche).
Luego la entrevista fue un gusto, ni tomé apuntes (contra lo que indican algunos manuales) para dejar que la charla vaya natural. La libreta del reportero es imprescindible y yo la siento como un arma más cuando vas a entrevistar a algún “notable” que piensa que porque habla parejito puede gambetearte las preguntas. Con Ingrid no hizo falta nada de eso, o por lo menos me hizo sentir que no hacía falta. Si hasta hablamos de la mantilla que le regaló Evo, la espada de Bolivar que le tenía prometida Chávez (a Betancourt le gustó más la mantilla) y de mi reloj (no, no me pidió la hora, dijo que le gustaba)
Ingrid Betancourt: “Las FARC están llenas de plata del narcotráfico”
por boris miranda espinoza
Ingrid Betancourt estuvo seis años y nueve meses secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y es palabra autorizada cuando opina que los guerrilleros se dejaron corromper por el dinero del narcotráfico. La colombo-francesa pasó por Bolivia luego de visitar a los mandatarios de Brasil, Ecuador, Chile, Perú y Argentina. Se reunió con el presidente Evo Morales para discutir un asunto específico: la liberación de los secuestrados en Colombia. La Prensa se reunió con ella para conversar sobre los frutos de su gira por Latinoamérica, de la influencia que pueden ejercer los presidentes de la región para liberar a los rehenes, de la corrupción de las FARC, de Bolivia y Evo, y de Barack Obama, entre otras cosas.
—¿Qué impresiones le deja Bolivia?
—Para mí Bolivia es un país leyenda. Es la primera vez que vengo, pero mi papá venía y ojo que él tenía problemas de corazón. Él me decía que con el mate de coca estaba perfecto. Cuando llegué, me acordé de mi padre, tomé mate de coca, que me parece muy bueno, y todo bien.
—¿Qué le dejan estas reuniones con los líderes de la región?
—Vamos caminando muy concretamente en un tema que es la libertad de los secuestrados. Eso se está construyendo con acciones muy precisas. Si yo no hablo de eso, es simplemente por preservar las posibilidades de que esto se materialice. Yo estoy convencida de que esto se va a lograr, vamos a tener la posibilidad como hijos de esta tierra de mirar lo que son capaces de hacer estos líderes en temas tan difíciles, tan espinosos como la libertad de los secuestrados. Estamos hablando de 3.000 secuestrados en Colombia, 1.000 de los cuales están en manos de las FARC. Ésa es una crisis mayúscula del continente, yo estoy segura de que la libertad se va a lograr con la intervención de los presidentes.
—Lula, Rafael Correa, Cristina Fernández o Evo son líderes que tienen un perfil social. ¿Éstos podrán influir en la liberación de los secuestrados?
—Esto no es algo que se va a lograr por la fuerza. Las FARC les reconocen el liderazgo a todos ellos. Independientemente de otras consideraciones, para las FARC estos líderes han logrado lo que ellos dicen que quisieran lograr y no lo han hecho. Ellos tienen mucha influencia no porque tengan contacto, sino por lo que han logrado los líderes sudamericanos. Y lo han conseguido sin secuestrar, sin matar, sin extorsionar, sin balas. Ése es el peso específico de cada uno de ellos, es lo que ellos son. Ése es el capital que se tiene para que la liberación de los secuestrados sea un hecho, el peso de lo que ellos son. La trayectoria de Evo Morales por ejemplo. Él se ha enfrentado a todos los imperialismos, una persona que es de la base, al igual que los demás gobiernos de izquierda. Este momento estelar para América Latina nos da la certeza de que podemos trabajar juntos. Nuestro caso es distinto (el de Colombia) porque la presencia de las FARC, de los narcotraficantes y de los paramilitares impide que en el país podamos tener un gobierno progresista.
—¿Usted podría encabezar ese Gobierno?
—No quiero ingresar en el mundo político, esas no son mis ambiciones. No tengo ningún interés electoral.
—¿Sudamérica gira a la izquierda?
—El mundo está girando a la izquierda, mira a (Barack) Obama. Es muy interesante la toma de conciencia de que la nueva era para América Latina llegó. Todos son líderes súper carismáticos, populares, que construyen sobre sueños. Todo lo que están haciendo ellos hace 15 años era utópico, ellos están realizando esa utopía. América Latina tiene en estos líderes una hermosa oportunidad de construir.
—En este contexto la lucha armada ya no entra.
—La opción militar, fundamentalmente la que proponen las FARC, es innecesaria. Hoy en día, las guerrillas o grupos que pretendan llegar al poder por la vía armada son dinosaurios. Sería como un dinosaurio en un jardín, no puede existir. Ellos tienen que cambiar, las FARC tienen que mutar. Es que la plata corrompe y ellos están llenos de plata del narcotráfico y eso los desconectó de la realidad.
Yo no paro de decirlo, las FARC no son nada más que un cartel de narcotraficantes, unos (piensa el término) burgueses revolucionarios que tienen el celular más moderno y el Ipod para escuchar la música.
—¿Qué papel desempeñan ahora en la sociedad colombiana?
—¿Dónde están las FARC a la hora de resolver los problemas cotidianos de mi país? ¿Qué proponen ellos? No proponen absolutamente nada, se la han pasado todos estos años remachando políticas de hace 50 años que ya no tienen sentido.
—¿Podrán lograr esta mutación, esta transformación?
—Yo viví casi siete años entre la guerrilla y vi muchachos de una gran inteligencia. Estos muchachos, si hubiesen tenido educación, ahora podrían tener una gran posición económica. Nos faltan oportunidades, oportunidades de educación, oportunidades de vida. Allá, secuestrada, no vi la igualdad ni los valores que profesan, no son revolucionarios, ninguno. El problema para cambiar es que no tienen ideas y están cada día más aislados.
—¿Qué hacemos con la fuerte cultura autoritaria en nuestra región?
—La liberación vendrá cuando entendamos que cada uno de nosotros puede aliviar el sufrimiento del otro con cosas tan simples como un cariño. Yo creo que si seguimos pensando que el hecho de tener cosas nos va a hacer felices, vamos a seguir consumiendo droga y especulando en los mercados financieros, y vamos a encontrar más pobres. Hay que buscar las raíces de la felicidad, se encuentran en el amor y en compartir.
—A varios de estos líderes con los que se reunió los tildaron de autoritarios. A Chávez o Evo, por ejemplo.
—Son gobiernos fuertes porque para cambiar las cosas en el mundo hay que tener la convicción de lo que uno cree; si uno no tiene esa convicción, si uno no tiene ese fuego interno que le dice “es por acá”, entonces no funciona. El poder de ellos no es el poder de las armas, es el poder del convencimiento, ellos tienen respaldo popular.
A Evo lo veo como un gran demócrata porque yo no he visto que Evo Morales utilice a las fuerzas militares para acallar a la oposición, aquí se oye a la oposición, todo el mundo sabe lo que quiere. El día en que la oposición se haga elegir y tenga el respaldo popular, Evo no podrá decir que son unos dictadores. El tema es que hay que aprender a ser un buen perdedor, de la derrota propia y de la victoria del otro se aprende muchísimo. Los que quieren que Bolivia recorra un camino distinto deben analizar eso y esperar su turno. Si le llegó a Evo Morales hoy, es porque él es el que tenía la madurez y las ideas que correspondían a este momento. A Evo lo derrotaron siempre antes de lograr una victoria y es de la derrota que él aprendió.
—Fuera de eso. ¿Qué impresión le dejó Evo Morales?
—Hoy en día todos conocen a Bolivia por Evo Morales. Hoy la gente sabe de Evo Morales y de Bolivia. Cada vez que un presidente nuestro personifica a un país y le da su identidad suceden estas cosas. Evo es un personaje extraordinario. Una lo ve cero rencor, cero animosidad, lleno de luz. Yo creo que Bolivia tiene mucha suerte de contar con un hijo de esta tierra que llegó donde llegó. En el fondo de él hay una inmensa paz, él no se deja contaminar por la fogosidad que lo rodea. Estoy segura de que en el mayor conflicto Evo siempre va a ser el Presidente de todos, eso es algo que poco a poco la gente va a ir entendiendo.
— Finalmente. ¿Qué hay de Obama?
—Me encanta Obama, aunque estoy segura de que no tiene ni idea de qué es América Latina. Y aspiro a que estos líderes en el continente sean buenos interlocutores para Obama, en esa medida éste podrá ser un excelente aliado de la región. Él no carga con los pecados de sus antecesores, hay que liberarlo de eso, para que le tienda la mano a América Latina.





















